La peña que nunca terminó

 

Peña Onda Latina 02

 

Cuando a inicios de los ’80 en la Universidad Técnica del Estado el movimiento estudiantil empezaba a alcanzar grados de maduración, decenas de dirigentes y alumnos de esa casa de estudios fueron detenidos en una peña realizada en el restaurant “Onda Latina”. Cinco días estuvieron a la espera de que el ministro del Interior, Sergio Fernández, resolviera si acusarlos o no ante los tribunales de justicia. No lo hizo, pero relegó a 22 personas al sur de Chile, la mayoría a Chiloé. En este episodio se basó parte del segundo capítulo de “Los Archivos del cardenal”, que TVN transmitió el jueves 28 de julio. Aquí los protagonistas de la peña reconstruyen cómo el “Servicio de Seguridad” de la UTE, a cargo de Carabineros, le dio un golpe a la organización estudiantil. 

 

Tres canciones. Los músicos alcanzaron a interpretar apenas tres canciones y la peña se interrumpió abruptamente. No fue por falta de público. Ni de pilseners, bebidas o empanadas.  Hasta había vino navegado. Lo que ocurrió es que a las 21.30 horas del 12 de junio de 1980, alrededor de 15 carabineros de civil irrumpieron en el restaurant “Onda Latina”, donde más de un centenar de personas, la mayoría estudiantes de la Universidad Técnica del Estado (UTE, hoy USACH), se había reunido para solidarizar con sus compañeros expulsados durante ese semestre.

En febrero de 1980, durante las vacaciones de verano, el coronel de Ejército y rector delegado de la UTE, Eugenio Reyes Tastets, había enviado una carta a cuatro estudiantes comunicándoles que no podrían renovar su matrícula. Vicente Atencio, Ricardo Campos, Alvar Herrera y Lía Rojas fueron sancionados por participar en organizaciones estudiantiles al margen de las permitidas por las autoridades de la universidad. Los cuatro eran militantes de las Juventudes Comunistas. Se trataba de la primera expulsión de estudiantes de la UTE desde 1973. En los meses siguientes, la medida afectaría a otros.

El coronel Reyes estaba inquieto hacía meses. El movimiento estudiantil opositor a la dictadura empezaba a mostrar grados de maduración en la UTE. En los años previos, y tal como había ocurrido en otras universidades, los alumnos se habían organizado primero en centros deportivos, culturales y religiosos. Pero a fines de los 70 la agenda incluía reivindicaciones gremiales y políticas: más becas, mejores condiciones de operación, no al autofinanciamiento, sí a la libertad de asociación.

En 1979, además, el rector delegado Reyes perdió parte del control que tenía sobre la estructura de representación estudiantil. Como ocurría en el resto de las casas de estudios, los presidentes de los Consejos de Estudiantes eran designados por la máxima autoridad universitaria. Sin embargo, a inicios de 1979 en la UTE se efectuaron una serie de convenciones estudiantiles que eligieron representantes por cursos de cada carrera. Éstos, a su vez, votaron para nombrar a los integrantes de sus centros de alumnos. Trece de ellos quedaron en manos de la oposición al régimen.

Dos fueron las acciones más notorias del 79. En mayo, esos 13 centros de alumnos realizaron una conferencia de prensa exponiendo sus demandas y desafiando abiertamente al rector. Cuatro meses después, el 4 de septiembre, los estudiantes participaron en una marcha que partió desde la UTE, en Estación Central, hasta Plaza Los Héroes. Ahí conmemoraron el Día de la Democracia, a seis años del derrocamiento del gobierno de Salvador Allende. El entonces presidente del Centro de Alumnos de Ingeniería Eléctrica, Alvar Herrera, quien tenía 29 años, pronunció un discurso. El 18 de septiembre, el periodista José Miguel Varas, en radio Moscú, describió el acto. Las palabras de Herrera salieron al aire. En los días posteriores, el pro rector de la UTE lo citaría, junto a otros estudiantes, para reprenderlo. Herrera sería uno de los primeros cuatro estudiantes expulsados de la UTE en febrero de 1980.

 

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